Cuando una media verdad también desinforma
- Hector Devia Robayo

- 7 jul
- 4 min de lectura
Actualizado: hace 6 días

Vivimos en un tiempo en el que una noticia puede viajar más rápido que la verdad. Un titular fuerte aparece en el celular, alguien lo comparte, otros reaccionan, y en cuestión de minutos muchas personas ya tienen una opinión formada. A veces sin leer. A veces sin verificar. A veces sin escuchar a los implicados.
Por eso necesitamos cuidarnos de cualquier información que recibimos. No se trata de vivir desconfiando de todo. Tampoco de negar lo que incomoda. Se trata de hacer algo más responsable: revisar los hechos, comparar fuentes, analizar el contexto y preguntarnos si la información fue presentada de manera completa o solo de forma conveniente.
El caso del artículo publicado por Semana sobre la UNAD deja una lección clara. No estamos necesariamente ante una noticia totalmente falsa, porque el texto menciona hechos relacionados con una investigación penal. El problema es otro, y es serio: se trata de una publicación construida con medias verdades, con información incompleta y con un enfoque que puede llevar al lector a una conclusión injusta.
El mismo artículo de Semana reconoce que la investigación surgió tras denuncias presentadas por directivas de la UNAD. También señala que la universidad fue reconocida como víctima dentro del proceso penal, debido a la afectación a su buen nombre, sus sistemas, sus trabajadores, estudiantes y egresados (Semana, 2026).
Ese dato no es menor. Cambia la lectura del caso.
No es lo mismo decir que unas personas habrían manipulado sistemas internos, que dejar flotando la idea de que toda una institución queda bajo sospecha. No es lo mismo hablar de responsables concretos, que afectar la imagen de una comunidad académica completa. Y no es lo mismo informar con rigor, que presentar los hechos de una manera que termina generando desconfianza generalizada.
La UNAD, en su comunicado oficial, precisó que fue la propia universidad la que detectó la manipulación del sistema de información, activó controles internos, adelantó la investigación disciplinaria, identificó contratistas implicados y trasladó los casos a la Fiscalía. También aclaró que no se identificó participación de directivos de la universidad y que los hechos no comprometen la validez de los títulos obtenidos legítimamente por sus egresados (UNAD, 2026).
Entonces, el problema del artículo no está solo en lo que dice. Está también en lo que deja de explicar. Y cuando una información deja por fuera elementos esenciales, puede terminar desinformando aunque contenga datos reales. Esa es la fuerza peligrosa de una media verdad. Parece cierta. Suena convincente. Produce indignación. Pero no permite comprender el panorama completo.
Como egresado de la UNAD, puedo hablar desde mi experiencia. Obtener un título en esta universidad exige disciplina, lectura, actividades, evaluaciones, evidencias, participación y cumplimiento de objetivos de aprendizaje. No es un simple trámite. No es algo automático. Quienes hemos pasado por ese proceso sabemos que detrás de cada curso aprobado hay tiempo, esfuerzo y responsabilidad.
Por eso resulta injusto que una publicación pueda afectar, directa o indirectamente, el buen nombre de miles de estudiantes y egresados que sí cumplieron. Personas que estudiaron, trabajaron, entregaron evidencias, presentaron evaluaciones y alcanzaron sus metas académicas de forma legítima.
Que se investigue a quien deba investigarse. Que se sancione a quien haya actuado mal. Eso es necesario. Ninguna institución debe tolerar la corrupción. Pero una cosa es denunciar hechos puntuales, y otra muy distinta es construir una sombra sobre toda una universidad.
Ahí es donde el periodismo debe ser más cuidadoso. Un medio serio no solo publica datos llamativos. Verifica. Contrasta. Consulta a las partes. Diferencia entre responsables individuales e institución. Explica el contexto. No convierte un caso específico en una sospecha general. No usa el impacto del titular para empujar al lector hacia una conclusión incompleta.
El Ministerio TIC ha advertido que las noticias falsas o engañosas suelen involucrar emocionalmente a los lectores, generar atención y provocar viralización. También recomienda confirmar la fuente, revisar la fecha, contrastar la información y acudir a canales oficiales antes de compartir (MinTIC, 2020).
Esa recomendación aplica aquí. Antes de creer una noticia, conviene preguntar:
¿se escuchó a la parte señalada?, ¿el titular refleja con justicia el contenido?, ¿se diferencia entre personas implicadas e institución afectada?, ¿se presentan documentos verificables?, ¿se cita la respuesta oficial?, ¿la noticia informa o busca provocar una reacción inmediata? Son preguntas sencillas, pero necesarias.
Aquí cabe una antigua máxima latina: Falsus in uno, falsus in omnibus, es decir, “falso en uno, falso en todo”. No la entiendo como una invitación a rechazar automáticamente cualquier información incómoda, sino como una advertencia sobre la confianza. Si un medio falla en algo esencial, como el contexto, la contrastación o la precisión, el lector tiene razones para examinar el resto con mayor cautela.
Proverbios 14:15 lo dice con mucha claridad: “Cualquiera que es inexperto pone fe en toda palabra, pero el sagaz considera sus pasos”.
Esa frase resume lo que necesitamos hoy: pensamiento crítico. No basta con dudar. No basta con creer. Hay que revisar. Comparar. Escuchar. Analizar. Pensar antes de compartir. Pensar antes de juzgar. Pensar antes de repetir una versión incompleta como si fuera la verdad completa.
En este caso, el artículo de Semana puede calificarse como una publicación de media verdad, descontextualizada y con débil contrastación periodística. Presenta hechos relacionados con una investigación, sí, pero no desarrolla con el mismo peso elementos claves: que la UNAD denunció, que fue reconocida como víctima y que los hechos no invalidan el esfuerzo legítimo de sus egresados.
Una sociedad bien informada no se construye con titulares fuertes, sino con hechos completos. Y como lectores, también tenemos responsabilidad. Cada vez que compartimos una noticia sin verificar, podemos ayudar a informar o podemos ayudar a confundir. La diferencia está en detenernos un momento y considerar nuestros pasos. Referencias Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. (2020, 8 de abril). ¿Por qué las noticias falsas también son un riesgo real? MinTIC. https://www.mintic.gov.co/portal/inicio/Sala-de-prensa/Noticias/126509:Por-que-las-noticias-falsas-tambien-son-un-riesgo-real
Revista Semana. (2026, 5 de julio). Exclusivo: así funcionaba el cartel de títulos falsos de la UNAD. Semana. https://www.semana.com/nacion/articulo/exclusivo-asi-funcionaba-el-cartel-de-titulos-falsos-de-la-unad/202621/
Universidad Nacional Abierta y a Distancia. (2026, 6 de julio). Comunicado a la opinión pública: Precisiones institucionales de la UNAD frente a la publicación de la revista Semana. Noticias UNAD. https://noticias.unad.edu.co/index.php/noticias-unad/comunicado-a-la-opinion-publica-2026

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